Cirios, papeletas de sitio, bocadillos, incienso, claveles, yedra, cera, ... son algunas de las palabras que hacían eco en aquella noche de Miércoles Santo donde la Casa Hermandad así como el Convento de La Candelaría se encuentran abarrotados de niños y otros no tan niños que ofrecen su ayuda para cualquier menester. La priostía con todo su arsenal humano comandado por Eloy Gómez Bernabeu prepara con entusiasmo y a la vez nerviosísmo todos los enseres que en 24 horas resplanderán por las calles moriscas.
Aquella noche donde el tiempo y el reloj no hacen acto de presencia, entre jarras de claveles blancos y monte romántico, se enlaza con la mañana del Jueves Santo. ¡Está todo a punto! ¡Sólo quedán algunos detallitos! En un devenir de personas entre la casa Hermandad y el convento miembros: costaleros para ver sus imágnes y tomarse una cerveza con sus compañeros de trabajaderas, hermanos nazarenos que recogen sus cirios, hermanos que por razones laborales se encuentran en tierras más lejanas y vuelven a su Puebla, jóvenes que ponen a la venta rosarios, camisetas, estampitas,... y un largo etcétera.
Previo a un lavatorio donde Cristo presagia su condena de muerte, a un patio del colegio "Sagrado Corazón" abarrotado de nazarenos organizados por tramos y costaleros preparando su ropa, a un gentío que se silencia ante la presencia en la Plaza del Convento de Cristo en la Cruz donde aún tiene resplandor el sol, ... comienza la estación de penitencia de nuestra Hermandad.
"Toma tu cruz y sígeme", palabras que toma al pie de la letra nuestra Madre María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad que discurre por esta veraniega noche de jueves Santo por rincones tan acogedores como Calle Santa Ana. Bajo el resplandor de la candelería, el paso de palio discurre con sones discretos por las calles de su pueblo para predicar que nuestro mesías a muerto en la Cruz por nosotros.
Llegan las primeras horas del Viernes Santo y nuestra cofradía llega el momento de su fin. Unos golpes sobre ese pórtico conventual de madera de un nazareno es contestado por: ¿Quién va?, a lo que este humilde nazareno en voz alta anuncia la vuelta a casa de la Hermandad de Vera-Cruz. La plaza se enmudece y el chirriar del cerrojo acoge el regreso de esta cofradía que a sones fúnebres de capilla nuestro Cristo vuelve a su templo al igual que su madre con su Amargura.
Señora, señora, señora, de la Vera-Cruz, salve de alabanza para nuestra Madre que pone punto final a esta Estación de Penitencia, donde le proceden abrazos entre nazarenos, costaleros, familiares, ... dándoles un año más las gracias por lo recibido y ... hasta el año que viene si Dios quiere.
A continuación os mostramos algunas instantáneas de toda la Estación de Penitencia de esta Jueves Santo 2014 de algunos de nuestros fotógrafos locales como Fidel Menese, Miguel Guerrero como otros aficionados a la fotografía:

















































